San José es la capital del país y un espacio utilizado diariamente por residentes y por personas que llegan por trabajo, estudio, comercio, servicios y trámites. Pensar en su futuro exige ir más allá de los problemas inmediatos y definir qué resultados deberían orientar las decisiones de la próxima década.
Este editorial no pretende repetir el diagnóstico de los desafíos actuales. Propone diez compromisos de visión urbana y, sobre todo, criterios para evaluar si la ciudad avanza hacia ellos.
1. Recuperar población residente
Diversos sectores centrales han enfrentado cambios demográficos y pérdida de población residente. Hacia 2036, San José debería aspirar a recuperar habitantes mediante una oferta de vivienda diversa y accesible, cercana al empleo, transporte, comercio, educación, servicios y espacios públicos.
El objetivo no es únicamente construir vivienda, sino crear condiciones para que vivir en San José vuelva a ser una opción atractiva y sostenible.
2. Hacer de la limpieza y el mantenimiento una condición normal
Una ciudad bien gestionada debe poder demostrarlo en aspectos cotidianos: aceras mantenidas, recolección confiable, atención de puntos críticos de residuos, parques cuidados, iluminación funcional y respuesta oportuna a reportes ciudadanos.
La limpieza y el mantenimiento no son solamente asuntos estéticos; influyen en la accesibilidad, el uso del espacio público, la actividad económica y la percepción de cuidado urbano.
3. Recuperar y activar los espacios públicos
El San José de 2036 debería aspirar a contar con parques, plazas y bulevares utilizados por familias, personas adultas mayores, jóvenes, actividades culturales, comercio organizado y visitantes.
La meta no debería limitarse a construir o remodelar espacios, sino medir su mantenimiento, accesibilidad, programación y utilización efectiva.
4. Mejorar la seguridad con una estrategia integral
El diseño y la gestión urbana pueden contribuir a la prevención situacional mediante iluminación, espacios activos, atención de lotes e inmuebles deteriorados, vigilancia municipal y mejores recorridos peatonales. Sin embargo, estas medidas no sustituyen la prevención social, la respuesta policial ni las competencias del Gobierno Central.
El seguimiento debería distinguir entre percepción de seguridad, incidencia delictiva, prevención situacional, prevención social y capacidad de respuesta institucional.
5. Facilitar inversión y emprendimiento con reglas claras
San José forma parte de una región metropolitana donde existe competencia, pero también complementariedad, en empleo, vivienda, transporte, comercio e inversión. La capital debería aprovechar sus ventajas sin plantear su desarrollo como una competencia aislada frente a otros cantones.
Hacia 2036, abrir un negocio, desarrollar un proyecto o realizar un trámite debería ser más claro, digital y predecible, con plazos verificables y sin debilitar los controles que exige la ley.
6. Construir una economía nocturna equilibrada
Una capital activa después de la jornada laboral puede fortalecer restaurantes, cafeterías, teatros, cultura, comercio, entretenimiento y turismo. Pero una economía nocturna sostenible requiere seguridad, transporte, limpieza, accesibilidad, gestión del ruido, regulación proporcional y protección de la convivencia con residentes.
El objetivo no es simplemente tener más actividad nocturna, sino una ciudad con más vida y mejores condiciones para disfrutarla.
7. Hacer que caminar y moverse sea una buena experiencia
Aceras continuas y accesibles, cruces seguros, arborización, iluminación, conexiones entre parques, transporte público y movilidad activa deberían formar parte de una misma experiencia urbana.
Los proyectos de movilidad no deberían evaluarse solo por kilómetros construidos o diseños aprobados, sino por su ejecución, conectividad, uso, seguridad y capacidad de acercar a las personas al transporte, empleo y servicios.
8. Proteger el patrimonio dándole vida
Modernizar San José no significa borrar su historia. La conservación patrimonial puede combinarse con vivienda, comercio, cultura y actividad económica mediante reutilización adaptativa de inmuebles, incentivos para su mantenimiento y reglas que permitan compatibilizar protección y uso.
Un inmueble patrimonial recuperado y utilizado puede aportar identidad, actividad urbana y valor económico; uno abandonado difícilmente cumple esa función.
9. Dar protagonismo real a los once distritos
Carmen, Merced, Hospital, Catedral, Zapote, San Francisco de Dos Ríos, Uruca, Mata Redonda, Pavas, Hatillo y San Sebastián presentan necesidades y oportunidades distintas. La visión debe ser cantonal, pero las intervenciones deben responder a prioridades territoriales verificables.
Los concejos de distrito y otros mecanismos de participación territorial deberían contribuir a identificar prioridades, dar seguimiento a compromisos y hacer visibles los resultados obtenidos en cada distrito.
10. Administrar por resultados y datos abiertos
Una ciudad bien administrada no debería definirse por una percepción abstracta, sino por resultados observables: trámites con plazos conocidos, obras terminadas dentro de parámetros verificables, servicios confiables, parques activos, información pública accesible y respuesta a reportes ciudadanos.
No basta con conocer cuánto se presupuestó o cuántos proyectos se anunciaron. La pregunta central debe ser qué cambió realmente y si ese cambio puede medirse.
Diez preguntas para medir el San José de 2036:
1. ¿Aumentó la población residente en los distritos con pérdida demográfica?
2. ¿Hay más vivienda accesible cerca de empleo, transporte y servicios?
3. ¿Disminuyeron los tiempos de respuesta para patentes, permisos y licencias?
4. ¿Mejoró la continuidad, accesibilidad y seguridad de las aceras?
5. ¿Se redujeron los puntos críticos de residuos y disposición ilegal?
6. ¿Aumentó el uso de parques y espacios públicos?
7. ¿Mejoraron los indicadores de seguridad y la percepción ciudadana?
8. ¿Crecieron los comercios, emprendimientos y actividades culturales formales?
9. ¿Cuántos inmuebles patrimoniales se recuperaron y obtuvieron un uso activo?
10. ¿Los once distritos reciben intervenciones ajustadas a sus necesidades y con resultados públicos?
Diez años empiezan hoy
2036 no es una fecha abstracta. Las decisiones sobre vivienda, movilidad, espacio público, seguridad, patrimonio, inversión, reglamentos y obras que se adopten durante los próximos años condicionarán la ciudad que existirá entonces.
La discusión no debe ser si San José necesita cambiar, sino si lograremos sostener durante una década las decisiones necesarias para hacerlo. Cada presupuesto, reglamento, permiso, parque, acera, proyecto de vivienda y obra pública debería someterse a una pregunta sencilla: ¿mejora realmente la ciudad para quienes la habitan y la utilizan todos los días?
Ese será también un criterio para Visión San José: convertir estos compromisos en una agenda de seguimiento y rendición de cuentas, contrastando anuncios con ejecución y resultados.